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Hervir en una olla de violencias
Una vez mi papá me contó una historia: Había un señor que siempre era golpeado por su esposa. Entonces, un día, el señor se cansó de que todo lo que hiciera fuera motivo de agresión. Se acercó a unos amigos y uno de ellos le dijo: “Mira, te vas a fajar los pantalones, llegas a tu casa y con el cinto en mano vas a domar a tu mujer. Lo que hace falta es que la metas en cintura y cuando vea tu cambio de actitud, va a entender”. El señor hizo tal cual: entró a su casa blandiendo
7 sept8 min de lectura


El rapto del labial rojo
Debemos reconocer, una vez más, que cualquier acto de violencia es escalable: lo que ayer parecía un acto de celotipia fugaz, mañana puede..
7 dic 20223 min de lectura


Expatriarse voluntariamente (o la aventura de ser mujer en un país conservador)
Llevo días, si no semanas, dándole vueltas a la cabeza; desde que las compañeras de Circularias me propusieron escribir una entrada...
13 jul 20226 min de lectura
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